Piratas del asfalto, en jaque

El modelo Gerenciamiento de Riesgos apunta a reducir el gasto en seguridad, bajar la siniestralidad, evitar rechazo de siniestros, aumentar la tasa de recupero de la mercadería y la fidelización de clientes.

Por Daniel Boaretto, dboaretto@arm-cargo.com

En la década del 90, con la llegada de los ya tristemente célebres piratas del asfalto, las compañías de seguros comenzaron a exigirles a sus clientes del ramo Transporte, como condición para brindarles cobertura, la utilización de custodia física de la mercadería: un auto con personal armado que sigue al camión en su recorrido.

La implementación de esta medida de seguridad incrementó extraordinariamente el gasto en el que debían incurrir los asegurados: por cada peso que gastaban en Seguros de Transporte de Mercadería, se gastaban otros siete en Seguridad.

Además, no ayudaba a recuperar la carga perdida en caso de que un robo se concretara. Por otro lado, surgió el inconveniente de que los dadores de carga contrataban, por desconocimiento, empresas de custodia que incumplían con ciertas cláusulas del contrato de seguros y, en caso de robo, se les rechazaba el siniestro. Resultado: el asegurado se enteraba de que no tenía cobertura incluso habiendo gastado fortunas en seguridad, se generaban serias discusiones entre cliente, productor asesor y aseguradora; todos perdían.

Así, a partir de 2001, las compañías de seguros comenzaron a exigir, complementariamente a la ya instalada custodia armada, la por entonces revolucionaria custodia satelital. Durante los primeros seis meses bajó la frecuencia de los robos, pero la alegría sólo duró lo que los delincuentes tardaron en entender cómo funcionaba el nuevo sistema y en descubrir que en realidad, detrás de aquellas calcomanías que advertían “vehículo custodiado por satélite”, nadie estaba vigilando los camiones. El robo recrudeció enseguida. Y es que en aquellos años, las empresas que vendían la tecnología satelital y la “vigilancia”, no habían desarrollado la tarea de inteligencia necesaria para seguir un camión. Además, realizaban dos tareas que –según las normas del control por oposición– no debe llevar a cabo una misma empresa: vender/ instalar los equipos y, además, hacer el monitoreo. Eran juez y parte y, por ello, no podían operar con total transparencia.

Pasaron casi cinco años hasta que se dieron cuenta de que nada había cambiado con la llegada de la tecnología GPS. Los asegurados seguían con la misma problemática: gastaban muchísimo dinero en seguridad, les robaban con la misma frecuencia, casi nunca recuperaban la carga y, para colmo, en muchos casos, los liquidadores de las aseguradoras seguían encontrando razones para rechazar los siniestros.

El mercado asegurador reconoció, finalmente, que debía resolver definitivamente el problema y salió a buscar apoyo técnico en otros especialistas que no fueran las empresas satelitales. Las compañías importaron un modelo que ya funcionaba muy bien en Brasil, basado en la premisa de que la empresa satelital sólo debe vender e instalar la tecnología y, por otro lado, un Gerenciador debe ocuparse del monitoreo y la gestión del riesgo.

El gran interlocutor

Un Gerenciador de Riesgos necesita tener una formación amplia y particular: debe tener conocimientos sólidos de seguros, saber de vigilancia y seguridad sin ser necesariamente policía y, por supuesto, estar al tanto de todas las novedades en el campo de la seguridad electrónica. Además, debe contar con la habilidad de adaptarse a interlocutores de lo más variados ya que es el coordinador de una tarea que involucra a mucha gente y a varias empresas: el director de una multinacional (dador de carga/asegurado), el dueño de los camiones (transportista), los choferes (empleados del transportista), el dueño de una empresa de custodia, el director de una empresa de tecnología y el gerente de una aseguradora, por mencionar algunos.

Lograr un código común para estandarizar la información es una tarea enorme y compleja. Las pólizas que se emiten bajo la modalidad de Gerenciamiento de Riesgos son, en general, para cuentas que tienen tres problemas: mucho dinero gastado en seguridad, alta frecuencia de eventos de robos y siniestros rechazados.

El Gerenciador traza un mapa logístico de las tareas del cliente (visita sus fábricas y sus depósitos, conoce sus viajes internos y externos) para conocer sus movimientos.
Luego, lo más importante es conocer a sus transportistas. Esto es clave porque un mismo dador de carga puede trabajar con hasta 40 empresas de transporte y esas empresas, a su vez, pueden tener hasta 100 camiones propios o, incluso, contratar los servicios de flete de manera tercerizada. Además, cada vehículo tiene un sistema de GPS distinto, con prestaciones y configuración diferentes.

Es necesario conocer a todos los que participan en la tarea de mover lamercadería, y saber cómo lo hacen, para establecer las medidas de seguridad según la necesidad específica de cada cliente.

Coordinar y monitorear

Gerenciar es administrar y controlar un programa de prevención de riesgos, analizando y coordinando a todos los actores y eventos involucrados en la cadena logística de un cliente.

ARM opera con una amplia red de empresas de seguridad física elegidas, controladas y auditadas en base a rigurosos procesos para brindar un eficiente servicio de administración
de custodias de mercaderías.

Por otra parte, para llevar adelante el monitoreo activo, ARM cuenta con una gran cantidad de operadores sentados frente a sus computadoras listos para seguir el procedimiento prestablecido y entrenados para detectar cualquier irregularidad que no se apegue a la hoja de ruta acordada previamente con el dador de carga. Las distintas alertas tempranas que tenemos diseñadas apuntan al principal objetivo: recuperar la carga en caso de robo.

Para alcanzarlo, es fundamental que los dadores de carga y los transportistas equipen los camiones con los dispositivos apropiados que emitan las alertas necesarias en casos de siniestro (electrocerradura, sistema antivandálico, dispositivos de jamming, corte de combustible y equipos redundantes en el semi-remolque). Las estadísticas indican que, con el monitoreo activo funcionando en óptimas condiciones (con todos los dispositivos a disposición), la tasa de recupero es del 50%.

Menos gastos, más control

Con la llegada del Gerenciamiento de Riesgos se transformó aquel todos pierden en un todos ganan. Las compañías de seguros y los productores asesores lograron fidelizar a sus clientes ya que se bajó la siniestralidad y, además, porque ya no se rechazan siniestros de manera sistemática por incumplimiento de cláusulas.

El asegurado también gana: el gasto se redujo considerablemente optimizando la ecuación de seguros/ siniestros/seguridad. En las cuentas en las que se trabaja durante años bajo estos programas, se logra, incluso, utilizar una tasa de seguridad (al igual que en seguros), modalidad que permite controlar el gasto en ese ítem.

El autor, Lic. Daniel Boaretto, es director de ARM
(Assets Risk Management) Cargo SA.
2018-11-23T20:17:33+00:00 abril 7th, 2015|Prensa, Revista Estrategas|Comments Off on Piratas del asfalto, en jaque